LOS RECINTOS
En
un criadero abierto, los recintos son muy importantes para una correcta producción.
El concepto que rige la elicicultura es tener un criadero estructurado en manera que se haya el menor empleo de
mano obra y presencia del cultivador. Por lo tanto, visto que los tiempos de producción son bastante lentos
(de 18 a 24 meses), no es conveniente trabajar diariamente en el criadero.
El criadero de caracoles se realiza por grados, con intervención y trabajos de cuando en cuando, estacionales
y limitados a la recogida, a la cultivación de las hierbas de pasto y a la manutención de las estructuras.
Los recintos, con relativas implicaciones se convierten en la estructura clave para un buen exito. El recintado
tiene que evitar la fuga de los moluscos, porteger el criadero de los depredadores, subdividir los momentos del
ciclo de las caracolitas (nacida y engordamiento).
El recinto perimetral delimitará la parcela útil para el criadero y evitará la entrada de
los depredadores. La estructura tiene que ser alta, más o menos, 60-70 cm y enterada por 40 cm, para evitar
la entrada de ratas y topos. Como material se utiliza una plancha cincada lisa para impedir la entrada de insectos
caminadores enemigos, como Stafilino y Silfa.
Tiene que resistir tambien a las condiciones climaticas durante muchos años.
Desde hace mucho tiempo se ha ido viendo que en el interno del criadero era necesario dividirlo en varios sectores
llamados recintos secundarios. Tienen que ser con intervalos: pasajes desinfectados de 80 cm a 1 m de anchura.
Estos espacios pueden ser utilizados tambien como areas de servicio para efectuar todas las operaciones gestionales
necesarias.
El tamaño de los
recintados secundarios son: de 2,5 a 4 m de ancho y largos 70/80 m.
Esto para evitar amontamientos peligrosos de los moluscos sobre la red, facilitar la cortadura de la vegetación
en los secundarios y facilitar el alimentación.
En Italia el 90% y el 100% en los paises extranjeros se utilza la red Helitex de politilene, de color negro, hecha
en Italia. La anchura de la red es de 106 cm, con dos peñas, a 40 y 75 cm del terreno, puestas a 45°
antifuga. Para sostener la red se utilizan rodrigones de madera.